No hubo lugar a la sorpresa en el Teatro Kodak de Los Ángeles en la noche más especial del celuloide hollywoodiano. La 83 edición de los Oscar dejó a El discurso del Rey de Tom Hooper como la gran triunfadora de la noche con cuatro galardones, los más importantes, aunque las estatuillas han estado muy repartidas. La red social y Origen con tres y cuatro premios respectivamente, han sido las otras triunfadoras de la gala.

Colin Firth, en su papel de Jorge VI, el rey tartamudo que tuvo que aprender a superar su tara física para poder reinar en una nueva época marcada por los transistores, impidió que nuestro Javier Bardem se coronara como uno de los mejores actores del panorama actual, arrebatándole su segunda estatuilla por su papel en Biutiful.

En una ceremonia sosa y previsible, marcada por los soporíferos números musicales y las bromas de los dos presentadores, Anne Hathaway y James Franco, que a pesar de su juventud no lograron enganchar a la audiencia, los premios estaban cantados. Natalie Portman por su papel en Cisne Negro y Christian Bale y Melissa Leo, ambos por su actuación en The Fighter fueron el resto de actores premiados.

Tal vez la única sorpresa de la gala fue el premio al mejor Director que fue a parar a manos de Tom Hooper. La Academia sigue sin acordarse de David Fincher, que ha dirigido películas como Seven, El Club de la Lucha, Zodiac o la última, La red social. Sin embargo, Fincher no debe desesperar ya que los académicos tardaron decenas de años en premiar a Scorsese a pesar de haberlo merecido en numerosas ocasiones.